La Misión de Stimulo: Creando un Futuro Mejor por la Humanidad
La Lucha por la Supervivencia
Como animales que somos, todos tenemos un objetivo principal, que la especie a la cual pertenecemos, aquella con la cual nos sentimos identificados, sobreviva. Para hacerlo tenemos que gestionar los recursos a los cuales tenemos acceso y son imprescindibles para la vida humana, de la mejor forma que sepamos. Actualmente, la especie humana se establece en el planeta tierra, y este tiene unos recursos bastante limitados (no confundir con escasos). Como humanos competimos contra el resto de especies que tienen los mismos propósitos que nosotros y que utilizan una parte de los recursos que nosotros usamos.
Nos comemos las plantas, los animales… nos aportan energía imprescindible para continuar vivos. No nos importaría el que los pasara a las plantas si no fuéramos dependientes. Sin plantas no tendríamos comer, ni comer para alimentar muchos de los animales que también nos comemos, no tendríamos las materias primas que usamos para una enorme cantidad de actividades, ni siquiera tendríamos visos en unas condiciones que nos permitan vivir.
Y para entender como la humanidad ha estado luchando en este combate contra el resto de especies, tenemos que ver cuál es la nuestra ventaja competitiva, qué es el que nos diferencia del resto de especies. Podríamos caer en qué es la inteligencia, la astucia, la conciencia… pero por inteligentes o astutos que seamos, si un humano está solo en un ambiente salvaje, lo tiene muy complicado. Creo que la grande aventajo que tenemos respeto otras especies es la capacidad de cooperar. No somos la única especie capaz de cooperar, por ejemplo, los chimpancés (uno de los animales con más similitudes a los sapiens sapiens) pueden cooperar entre ellos para realizar de una manera más eficiente algunas tareas, pero nunca se ha descubierto un grupo de más de 50 ejemplares, no tienen las capacidades para cooperar a gran escala.
Es cierto que otras especies cooperen en comunidades con muchas más unidades, como las hormigas o las abejas. Sin embargo, en este caso la principal diferencia está en el hecho que cada individuo tiene unas funciones, y no tienen la capacidad de adaptarse, de aprender o de cambiar que tenemos nosotros.

La Cooperación como Ventaja Competitiva
10.000 años atrás nosotros éramos como los chimpancés, tampoco había comunidades con más de 200 ejemplares, pero cerca del que hoy conocemos como Oriente Medio la situación empezó a cambiar. Los grupos de humanos, que hasta el momento eran nómadas, pasaron a ser sedentarios, de ser recolectores aprendieron que podían cultivar sus propios alimentos y las comunidades que no tenían nunca más de 200 ejemplares se empezaron a multiplicar. Con menos de 200 humanos no era posible cultivar los alimentos, construir las viviendas, o defender a todo el conjunto de los diferentes peligros.
Además, apareció un nuevo peligro, el hecho que otros grupos de humanos te atacaran para tomarte tus recursos. Debido a estos hechos, cuanto mayor era el número de personas que pertenecían en una tribu, más altas eran las posibilidades de supervivencia de estas. Pero hay un factor que tiene una gran importancia y no hemos mencionado, un humano no tiene capacidad de conocer con una mínima proximidad además de 200 individuos, hoy en día todavía somos incapaces. Y está claro, como podríamos confiar en personas que no conocemos, porque tendríamos que esforzarnos por ellas.

Este habría sido un factor limitante que no habría permitido la creación de las civilizaciones si no hubiera estado por las historias. Las historias nos permitieron, por primera vez, cooperar con otros humanos que no conocíamos. Historias como las religiones, o creencias como el valor del dinero, nos permitieron cooperar en grandes comunidades y aumentar de este modo la probabilidad de supervivencia de la especie humana.
Gracias a esta cooperación que hemos mencionado, una pequeña parte de la población se podía permitir el lujo de dedicarse a cosas que no tenían un retorno inmediato, pero los años han demostrado que estas inversiones han tenido un gran retorno. Estamos hablando de actividades como la filosofía, las matemáticas, la ingeniería, la biología… Todos los descubrimientos y aprendizajes que hemos aprendido como sociedad a lo largo del tiempo han provocado un cambio en las historias y las creencias. Siempre hemos tenido la necesidad de creer que la vida tiene un sentido más allá de nuestra vida como individuos.
En las primeras civilizaciones se creía que los fenómenos pasaban a voluntad de un conjunto de divinidades, o que era un único dios todo poderoso quien controlaba el mundo donde vivían. Por este motivo, el objetivo principal de las personas era satisfacer estos dioses, quien orgullosos de nuestras acciones nos premiarían con lluvias, con tierras fértiles, con victorias en las guerras o con la vida eterna, al paraíso después de la muerte.

La Evolución de la Cooperación y El Papel de las Historias
Pero gracias a los adelantos de la ciencia, la tecnología, o el conocimiento en general, estas creencias empezaron a cambiar. Se dejó de responsabilizar a entidades como los dioses del que pasaba en la tierra y se pusieron los humanos en el centro, fue el inicio del humanismo. Dejamos de creer que era un dios quien tenía que guiar nuestros actos, y empezamos a utilizar nuestra propia intuición para guiar nuestras acciones.
Gracias a estos cambios hemos podido resolver (estadísticamente) los 3 grandes problemas a los cuales se ha enfrentado la humanidad desde el inicio de las civilizaciones: las enfermedades, el hambre y las guerras. Por ahora, hay una gran cantidad de enfermedades que se han extinguido, hay más personas en el mundo que mueren por diabetes que por falta de alimentos y más gente que se suicida que muertos por guerras o atentados.
Pero si decimos que los 3 problemas que más han amenazado nuestra especie los últimos 10.000 años han pasado en un segundo plan, a que tienen que dedicar los esfuerzos las personas en la actualidad. Cómo dice el historiador Yuval Noah Harari, los retos de la sociedad actual son la inmortalidad, la felicidad y la divinidad. Gracias a los adelantos realizados en una gran cantidad de campos, estas ideas ya no solo forman parte de la ciencia ficción, potencialmente se puede alargar la vida de los humanos de manera “infinita”, y una vez conseguida la inmortalidad solo nos quedaría utilizar todo este tiempo que tenemos para ser felices y para realizar cosas que tiempo atrás cualquiera humano habría pensado que esto solo lo podrían hacer los dioses.

Nuevos Retos: Inmortalidad, Felicidad y Divinidad
Hoy, la humanidad se enfrenta a nuevos retos: la inmortalidad, la felicidad y la divinidad. Gracias a los adelantos científicos, la vida humana puede alargarse indefinidamente. Conseguida la inmortalidad, la felicidad y las capacidades antes impensables acontecen posibles.
La Misión de Stimulo
En este nuevo contexto, Stimulo tiene una misión clara: utilizar la tecnología para mejorar la salud, la productividad y el bienestar de las personas. Trabajando en la creación de productos físicos, contribuimos a un futuro más saludable, feliz y divino, abrazando los retos de la inmortalidad y la felicidad como objetivos para la humanidad.
Con esta visión, Stimulo está comprometida a construir un mundo mejor, utilizando la cooperación, la innovación y el conocimiento para abordar los desafíos de nuestra época y ofrecer soluciones que beneficien la humanidad en su investigación de la inmortalidad, la felicidad y la divinidad.